Hay mañanas en las que mi único deseo es desaparecer entre las sábanas. Seguir naufragando entre la tibia resaca del sueño, y caer lentamente en el pozo azul de la calma. Resistir al ultimatun del despertador, sin segundos, minutos, alarmas o noticias de la radio que se cuelan en la conciencia. Sereno Y cuándo el cansancio se esfume, despertar...